Amy Winehouse.
«Mi padre era un fan del jazz. Escuchábamos grandes clásicos uno tras otros, desde Dizzy Gillespie a Coltrane. Estaba en mi habitación y, cuando entendía bien los efectos [musicales], salía y preguntaba Eh, ¿qué es esto?, anotaba el nombre en un trocito de papel. Cuando estaba en casa, salía a buscar los discos que había apuntado de la colección de mi padre. Los escuchaba a fondo y los cantaba como se me ocurriese, intentando seguir las melodías».