Pero todo dura poco, y lo bueno es escaso y veloz. Escuche un sonido, me apresuré, pero solo era el viento golpeando el cristal. Leía y leía y sin querer en un intento de coger el vaso, cayó al suelo. Mantuve la mirada, y durante varios minutos miré al atardecer. Una llamada, por favor, una sola llamada, y seré feliz. Pero mis deseos, se hunde junto con mis esperanzas. Volví a leer la misma frase 3 o 4 veces:
"Yo no sé amar, yo nací para soñar, no nací para nada más."
Era tan importante saber el significado que llevaba esta frase, pero ¿Qué tengo que ver yo? ¿Acaso es mi culpa que no sepas amar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario