16.6.1944. Campo de concentración de Bergen-Belsen.
Me siento inerte por dentro, cada día más apática hacia el mundo exterior, menos preparada para la vida tal y como se presenta en la actualidad. Si nuestro objetivo y nuestras perspectivas no se cumplen, si las nuevas relaciones sociales no logran modificar de modo sensible la naturaleza humana...me convertiré sin remedio en una criatura torpe, inútil, maldita,fracasada.
Hasta ahora, he intentado con frecuencia, incluso sin tregua, buscar las causas de mi desgracia en mí, en mi ser, mi naturaleza, mi origen. Siempre me he esforzado en comprender la fatalidad del distinto humano, de la suerte de cada individuo; en explicarlos a la luz del atavismo, la herencia, la educación, la infancia y otros muchos factores psicológicos. Y del mismo modo, he intentado comprender y explicarme mi vida.Es, sin duda, un método justo.
Pero de un tiempo a esta parte, me parece cada vez más evidente que no debemos buscar la <<culpa>> sólo en uno mismo y en la existencia personal, sino que, en gran medida, está <<oculta>> en el mundo que nos rodea. Hoy me doy cuenta de que los innumerables días aciagos, las ideas negras y las situaciones tan penosas sufridas en mi existencia tenían generalmente como casa inmediata los acontecimientos exteriores, lo absurdo de la estructural social actual y la naturaleza del hombre de nuestros días.
Esta evidencia ha pasado a ser de una claridad deslumbrante aquí, en este campo, ante la atroz sumisión común que nos une. También he aprendido a asociar estrechamente mi destino individual a la cuestión general de la que depende el desenlace de la actual situación social e internacional. He aprendido a vislumbrar la solución de mi problema personal en el marco de la solución de los problemas a escala mundial. Por eso he decidido dejar de ser victima de mis convicciones anteriores, liberarme de las garras de un fatalismo individual que me arrastraba a una desgracia inminente, anunciada, inevitable, eterna, inexorable. Debo reconocer, no obstante, que mi infortunio personal procede en cierta medida de ese tipo de factores; pero no es una categoría definitiva y estable, ya que DEBERÁ variar- no tiene más remedio que hacerlo- en el marco general de la evolución social y mundial hoy en curso.
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