5 mar 2012

Adormilando.

Él parecía predecible pero era todo lo contrario, jugueteaba con su pelo y se empujaban poniendo siempre una sonrisa como protagonista, se sentían tan felices , un día negro podía ser un día feliz, se burlaban de la muerte, de la tristeza y quizás del odio. Eran afortunados ellos dos, llegaste a enamorar cada centímetro de su piel, de su carne cruda, su corazón era una fortaleza y ni 1000 guerreros podían atacar pero tú, siendo así de esa manera podías revivir otra vez y matar a cual se pusiera por delante. Te hace feliz su sonrisa y persigues su sombra, la esperas cada tarde y amas su  libertad. 
Después de todo te mereces esto, Recuerda... las cosas bonitas suelen ser efímeras.

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