29 abr 2013

Y si llega, te jodes.


Lo siento, no puedo olvidar esta frase de mi mente, y saber que me lo decías a mi, hace poco, que esta frase me sacaba mil sonrisas, ¿Mil? Mil son pocas. Porque tú no decías las típicas frases de 'te quiero princesa' o 'te quiero mi reina.' frases que siempre he visto estúpidas. Tú podías enamorar con solo una frase, y aquí esta la prueba de todo            
                                                                             ....

De momento llaman a la puerta, no hice ni caso, son las 4 de la mañana, es imposible que una persona coherente y madura, venga a estas horas, así que no le hice ni caso y proseguí con la carta, esa carta que aún no sabía como terminarla, pero que te la tenía que mandar lo antes posible, tenía que decirte todo lo que sentía, todo lo que pensaba, aunque no sirva para nada. Vuelven a tocar en la puerta, esta vez un escalofrío recorre mi cuerpo, estoy temblando, y en mi cabeza solo hay una palabra. ''Miedo.'' Esta palabra se repite una y otra vez, me levanto corriendo e intento llamar por teléfono pero no hay línea y allí, en ese momento es cuando pienso que el individuo que hay detrás de la puerta tiene que ver con esto y empiezo a pensar en los errores que cometí en el pasado, que error pude cometer para que alguien quiera matarme, ¿Quién? y ¿Por qué? 
Los últimos golpes que dio en la puerta eran horribles, parecía que quería tirar la puerta abajo, me acerqué e intente mirar por la mirilla, y rezando o esperando un milagro intente pensar que no era para matarme a mi, y que era un hombre queriendo buscar techo para estos días de lluvia en los que nadie se salva del resfriado. Me asomé y era él, si, antes de mirar perfectamente por la mirilla pude reconocerlo, llevaba tiempo sin verlo, tiempo sin hablar con el, sin saber algo de él, ¿Por qué has esperado a un día de lluvia, a las 4 de la mañana para venir? Me deje de preguntas y abrí. 

-¡Por fin! No sabes cuanto he dudado en que no me ibas a abrir. 
-¿Qué haces aquí? - No le saludé, ni le reí la gracia, quería una respuesta y la quería ya o igual que ha venido se podía volver a donde quisiese, pero lejos de mi.
-He venido a verte, como has podido pensar otra cosa.
-¿Cómo? Lo último que tengo de ti, son 4 cartas, de hace más de un año. ¿A qué esperas, qué te reciba con un beso?
-Sería una bonita bienvenida, ¿Por qué no?
- No, no, y no. Te recibo con los brazos abierto, ¡Contesta! eso es lo que quieres, pues no.
- No te enfades...
-Explícame, entonces el por qué.
-El por qué ¿De qué?
-De no saber nada de ti en un año, de no saber absolutamente nada, de venir hoy, lloviendo, a las 4 de la mañana y encima esperas que todo sea como antes, venga, ¿Por qué? 
-Porque te quiero, ¿Vale? y me acabo de dar cuenta, de que te quiero de verdad, no una tontería de un mes, no una tontería de niñatos de escuela, no, y no he hecho nada a fuera, porque estas en mi mente, si, tú, y solo tú.

Allí mismo, en ese momento, podía describirse como el mejor de mi vida, pero a la misma vez no, ¿Qué quiere decir eso? ¿Que antes no pensaba eso, que cuando me decía esas frases que solo conoce él, todo era mentira no había ni un puro sentimiento? Pero mire sus ojos, y entonces allí pude ver que decía la verdad, y es que podía ver el brillo de sus ojos que antes no vi. 

Y hoy, hoy empezaba la vida que había deseado, hoy era el primer día de mi vida, de la vida con la que siempre soñé. 

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