Pero me enamoré,
y yo esto no lo pedí, y apareciste, y te gane, pero luego te perdí.
Y no sabes cuanto lo siento, cuanto me arrepiento.
Cuanto me callo, cuanto callo este silencio.
Bendita es la mujer que calle tus palabras, que grite tus silencios.
Bendita aquella mujer que acaricie tus labios, viva tus alientos.
Yo no puedo pedir más, yo no puedo callar menos.
Que las miradas ya no sirven de nada,
ya no estas en casa no te encuentro en mis sábanas.
Aquella alma dormida, que un día despertó como si nada,
si lo llego a saber antes, mis días hubiesen sido tuyos.
Pero ahora todo esta perdido, todo esta herido.
Y te lo juro, si lo hubiese sabido te hubiese tenido.
Pero yo no pedí este amor, dónde ya no esta, se escapó
dónde dejo paso al dolor, de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario